Jabón casero con aceite usado: cómo hacerlo paso a paso

Receta real de jabón de sosa con aceite de oliva reciclado: proporciones, seguridad, curado y cómo arreglarlo si no cuaja

Por 10 min lectura
Jabón casero con aceite usado: cómo hacerlo paso a paso

Aprende cómo hacer jabón casero con aceite de oliva usado con la receta que hacemos en Carcelén: 200 gramos de sosa cáustica, 1,5 litros de agua y 1,5 litros de aceite usado reciclado. Es el aprovechamiento de toda la vida en los pueblos, y aquí lo contamos tal cual salió, incluido lo que casi nadie enseña: que a nosotros no nos cuajó en frío y tuvimos que arreglarlo calentándolo en una olla.

Tiempo
1 h removiendo (3 días para desmoldar y 30 de curado)
Dificultad
Media (se trabaja con sosa cáustica)
Coste
Muy bajo (el aceite es reciclado)

Materiales

  • 1,5 litros de aceite de oliva usado (el de freír, reciclado)
  • 1,5 litros de agua destilada, o del grifo hervida y dejada enfriar
  • 200 g de sosa cáustica en escamas (hidróxido de sodio)

Herramientas

  • Guantes de goma (imprescindibles antes de tocar la sosa)
  • Un cubo de plástico para hacer la lejía (nunca de aluminio)
  • Un palo o cuchara larga para remover
  • Un calcetín viejo que no sirva, para filtrar el aceite
  • Báscula de cocina (la sosa se pesa, a ojo no vale)
  • Moldes o una caja donde verter la mezcla
  • Una olla vieja, por si hay que rescatar la mezcla en caliente
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Paso a paso

  1. Prepáralo todo antes de empezar y ponte los guantes de goma: la sosa salpica y quema. Trabaja al descubierto, en un sitio donde corra el aire, por los vapores.
  2. Echa en el cubo de plástico los 1,5 litros de agua. Que sea destilada, o agua del grifo hervida y dejada enfriar.
  3. Añade con cuidado los 200 g de sosa cáustica SOBRE el agua, nunca al revés. Al ser escamas hay que removerlas bien para que se deshagan del todo.
  4. Remueve hasta que el agua se vuelva a aclarar: ese es el aviso de que la lejía ya está hecha. Cuidado con los vapores, no pongas la cara encima.
  5. Filtra el aceite de oliva usado con un calcetín viejo para quitarle los restos de fritura. Es el truco de siempre y funciona mejor que un colador.
  6. Junta el aceite filtrado con la lejía y remueve cerca de una hora, siempre hacia el mismo sentido.
  7. Si al cabo del rato ves que no liga y al remover se abre un agujero y se queda todo el líquido ahí, es que no ha cuajado en frío. No lo tires: pásalo a una olla vieja y termínalo en caliente (lo contamos entero más abajo).
  8. Cuando la mezcla cuaje, notarás que hasta le cambia el color. Ese es el momento de verterla en los moldes.
  9. Guarda los moldes en un sitio resguardado donde no les dé el sol; nosotros los dejamos debajo del fregadero.
  10. A las 48 horas el jabón todavía está tierno por dentro. Si cortas uno para probar, lo verás.
  11. Al tercer día ya se puede desmoldar: para entonces ha saponificado y ya está firme.
  12. Corta las pastillas a mano con un cuchillo, como si fuera un pastel. Salen bien los rectángulos y los corazones.
  13. Deja las pastillas extendidas y separadas para que curen 30 días antes de usarlas en las manos. Cuanto más sequen, mejor jabón.
Consejo: Filtrar el aceite con un calcetín viejo es lo que mejor nos ha funcionado: si quedan restos de fritura, el jabón sale más oscuro y huele peor. Pesa siempre la sosa con báscula. Ten agua abundante a mano por si hay una salpicadura, y no uses nada de aluminio, que la sosa se lo come. Y sobre todo, ten paciencia con el removido y con los 30 días de curado: si el jabón no cuaja a la primera, se rescata en caliente, pero el curado no se puede acortar.

Jabón casero con aceite usado: el aprovechamiento de toda la vida

Hacer jabón casero con aceite usado es una de esas cosas que en los pueblos no se han dejado de hacer nunca. Antes no se tiraba nada: el aceite de la sartén y de la freidora se guardaba en un bote y, cuando había suficiente, se hacía jabón. Hoy lo llamamos reciclaje o zero waste, pero es exactamente lo mismo que hacían nuestras abuelas, y sale prácticamente gratis: el aceite ya lo tienes, el agua también, y lo único que compras es un paquete de sosa cáustica que da para varias tandas.

Además de ahorrar, evitas un problema gordo: un solo litro de aceite tirado por el fregadero contamina muchísima agua y atasca las tuberías. Convertirlo en pastillas de jabón es la mejor salida que le puedes dar en casa.

En el vídeo de arriba, del canal de YouTube Veranos en Carcelén, está el proceso entero tal cual salió, sin cortes bonitos: la lejía, la hora de remover, el susto de que no cuajaba y cómo lo arreglamos. Si tienes prisa, en el canal hay también un vídeo corto con el resumen.

Qué lleva nuestro jabón de aceite usado y en qué cantidades

Esta es la receta que usamos, con las cantidades exactas:

  • 200 g de sosa cáustica en escamas.
  • 1,5 litros de agua destilada, o del grifo hervida y dejada enfriar.
  • 1,5 litros de aceite de oliva usado, del de freír, bien filtrado.

Como ves, van partes iguales de agua y de aceite y el paquete de sosa entero de 200 gramos. El agua conviene que sea destilada o hervida y enfriada porque la cal del grifo se lleva mal con la sosa y puede dar problemas.

Como referencia general, en las recetas que circulan por ahí se ven rangos de 150 a 200 gramos de sosa por cada litro de aceite, bastante más cargados que el nuestro. Aquí conviene ser honestos: lo que hace que un jabón sea más suave no es solo la proporción de sosa, sino el curado, que es cuando se termina de saponificar y baja el pH. Y cada grasa pide una cantidad distinta de sosa, así que si quieres ajustar las cantidades a tu aceite, lo suyo es pasarlas por una calculadora de saponificación en lugar de copiar una receta a ojo. Sea cual sea la receta que sigas, pesa la sosa con báscula: aquí calcular a ojo no vale.

Seguridad con la sosa cáustica: esto no es negociable

Esta es la parte más importante de toda la entrada, así que léela entera antes de ponerte. La sosa cáustica es corrosiva: quema la piel y los ojos, y los vapores que suelta al mezclarse con el agua irritan las vías respiratorias. Manejada con orden no pasa nada, pero hay que respetarla.

  • Guantes de goma puestos antes de tocar la sosa. A la hora de echarla salpica, y por eso se llevan. Unas gafas de protección son muy recomendables.
  • Trabaja al descubierto, en un sitio donde corra el aire, por los vapores de la lejía. No pongas la cara encima del cubo.
  • La sosa siempre sobre el agua, nunca el agua sobre la sosa. Al revés la reacción es violenta y puede salpicar. Es el error más peligroso de todos.
  • Nada de aluminio: la sosa reacciona con él y lo deshace. Nosotros usamos un cubo de plástico.
  • Fuera niños y mascotas de la zona de trabajo, y la sosa guardada bien cerrada y fuera de su alcance.
  • Si te salpica, aclara inmediatamente con muchísima agua durante varios minutos. Ten agua abundante a mano antes de empezar.
  • Respeta el curado: hasta que el jabón no ha curado sus 30 días sigue teniendo sosa sin reaccionar, aunque la pastilla parezca normal.

Esta manualidad, a diferencia de otras del canal, no es para hacer con niños. Que miren si quieres, pero desde lejos y con la sosa siempre en manos de un adulto.

Cómo filtrar el aceite usado: el truco del calcetín viejo

El secreto de un jabón bonito está en el aceite. Nosotros lo guardamos en un bote de cristal y lo dejamos reposar unos días, para que los restos de fritura se vayan al fondo, y luego lo filtramos con un calcetín viejo de los que ya no sirven para nada. Se cuela el aceite a través de él y dentro se quedan todos los restos de la freidora.

Parece una tontería, pero funciona mucho mejor que un colador normal, que deja pasar lo más fino. Cuanto mejor filtres el aceite, más claro saldrá el jabón y menos olerá a fritanga. Si el aceite está muy quemado, hay quien lo calienta antes con un poco de agua, lo deja enfriar y retira después la capa limpia que queda arriba.

Cómo hacer el jabón paso a paso

Con todo preparado y los guantes puestos, el proceso es este:

  • Primero el agua: los 1,5 litros en el cubo de plástico. Nunca al revés.
  • La sosa encima, con cuidado: los 200 g poco a poco sobre el agua. Al ser escamas hay que insistir removiendo para que se deshagan bien.
  • Hasta que el agua se aclare: se remueve hasta que el agua vuelve a quedar clara. Esa es la señal de que la lejía ya está hecha. Cuidado con los vapores.
  • El aceite filtrado: se cuela con el calcetín y se junta con la lejía.
  • Una hora removiendo: siempre hacia el mismo sentido, sin cambiar de dirección. Es la parte pesada, no hay atajo.
  • Al molde: cuando cuaja, se vierte y se deja reposar donde no le dé el sol.

Ese removido de cerca de una hora es lo que la gente subestima. Hay que estar dale que te pego, siempre en el mismo sentido, hasta que la mezcla espesa y coge cuerpo.

¿Y si el jabón no cuaja? Cómo lo arreglamos en caliente

Aquí viene lo que casi ningún sitio cuenta, porque a todo el mundo le sale bien a la primera menos a nosotros: en frío no nos cuajó. Después de casi una hora removiendo la sensación era que aquello no iba a ligar, y no ligó.

La señal es muy clara y se ve perfectamente en el vídeo: cuando remueves y se abre un agujero en el centro, se ve todo el líquido ahí, sin espesar. Si eso pasa, la mezcla se ha cortado y por mucho que sigas dando vueltas en frío no va a cambiar.

Así que hicimos lo único que se puede hacer: pasarlo todo a una olla vieja y terminarlo en caliente. Una olla que ya teníamos apartada de otra vez que hicimos jabón, porque para esto no conviene usar la de cocinar. Se pone a calentar y se sigue removiendo.

Y funcionó. Conforme la mezcla coge calor empieza a espesar, y hay un momento en que hasta le cambia el color: esa es la señal de que está cuajando de verdad. Cuesta bastante, hay que estar dando vueltas y vueltas media hora larga más, pero al final cuajó del todo y salieron unas pastillas estupendas.

Así que si te pasa, no tires la mezcla. Lo que en frío no ha salido, en caliente se rescata. Las causas más habituales de que se corte son remover poco tiempo, temperaturas muy dispares entre la lejía y el aceite, o un aceite mal filtrado con restos de agua o de fritura.

Del molde a la pastilla: desmoldar a los tres días

Una vez vertida la mezcla, la dejamos reposar resguardada de la luz: nosotros la guardamos debajo del fregadero para que no le diera el sol. En unas horas ya se nota que va cambiando de color y poniéndose más blanquecina.

A las 48 horas parece que está, pero todavía no lo está: cortamos una pastilla para probar y por dentro seguía tierna. La regla que seguimos es la de siempre: a los tres días el jabón ha saponificado y ya se puede desmoldar.

Entonces se corta a mano con un cuchillo, y la verdad es que da gusto porque parece que estás cortando un pastel y huele ya a jabón del bueno. Nosotros hicimos pastillas rectangulares y alguna con forma de corazón. Salen unas cuantas de una sola tanda.

Los 30 días de curado

Desmoldado y cortado, queda lo más fácil y lo más largo: esperar 30 días antes de usar el jabón en las manos. Se dejan las pastillas extendidas y separadas, en un sitio seco y aireado, para que se sequen bien por todos lados.

En ese mes se termina de completar la saponificación, baja el pH y las pastillas endurecen y encogen un poco. Es el paso que más gente se salta y el que más importa: un jabón sin curar todavía tiene sosa sin reaccionar y puede irritar la piel. Y cuanto más tiempo lo dejes, mejor lavará y más te durará la pastilla.

Para qué sirve el jabón de aceite usado

Pasado el curado tienes jabón para todo:

  • Para las manos: que es para lo que lo hacemos, una vez cumplidos los 30 días.
  • Lavadora: rallado o disuelto en agua caliente, como detergente para la ropa.
  • Fregar el suelo: una cucharada disuelta en el cubo de agua caliente.
  • Lavar a mano: ropa de trabajo, trapos y prendas muy sucias.
  • Quitamanchas: frotando la pastilla directamente sobre la mancha antes del lavado.

Si te interesan este tipo de soluciones prácticas para casa, échale un ojo también a los productos para el hogar que usamos por aquí.

¿Se puede hacer jabón sin sosa cáustica?

Es la pregunta que más se repite, y la respuesta honesta es que jabón de verdad, no. Para que un aceite se convierta en jabón hace falta un álcali, y ese álcali es la sosa. Lo que sí puedes hacer sin manejarla es partir de una base de jabón ya hecha (escamas o glicerina) y fundirla añadiéndole aroma y color, o usar plantas jabonosas como la saponaria, que hacen espuma pero no son jabón como tal. Con aceite usado y pastillas de verdad, toca sosa: con guantes, al aire libre y con orden.

Cómo perfumar y personalizar tu jabón

Una vez que le coges el aire, el jabón admite muchos remates. Cuando la mezcla empieza a cuajar puedes añadir unas gotas de esencia de espliego, limón o romero para tapar el olor a fritura, o un puñado de posos de café, avena o sal para que quede exfoliante. Los moldes de silicona son cómodos porque desmoldan solos, aunque nosotros cortamos las pastillas a cuchillo y también salen bien.

Si te gusta el aroma del espliego, esto se lleva de maravilla con los saquitos de espliego que hacemos en el pueblo: pastillas de jabón perfumado y bolsitas de lavanda entre la ropa, todo del mismo aroma y sin nada químico.

Cuánto se ahorra haciendo tu propio jabón

Echa la cuenta: el aceite es gratis, porque ya lo has usado; el agua no cuenta; y un paquete de sosa cáustica cuesta muy poco. De litro y medio de aceite salen un montón de pastillas que en la lavadora y fregando el suelo te duran meses. Es de las pocas manualidades que, además de entretener, te quita un gasto fijo de la lista de la compra y te evita tirar por el fregadero algo que contamina.

Que no cuaje a la primera no es el fin del mundo: se calienta, se rescata y, al final, dentro de un mes tienes jabón del bueno de sosa con aceite de oliva reciclado, hecho en Carcelén.

Si te ha gustado esta manualidad de las de toda la vida, prueba también con los saquitos de espliego, el portavelas de arcilla o las piedras pintadas con rotulador.

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Preguntas frecuentes

¿Cuánta sosa cáustica lleva el jabón de aceite usado?

En nuestra receta usamos 200 gramos de sosa cáustica en escamas para 1,5 litros de agua y 1,5 litros de aceite de oliva usado, es decir, partes iguales de agua y de aceite. Como referencia general, en las recetas que circulan por ahí se ven rangos de 150 a 200 gramos de sosa por cada litro de aceite, bastante más cargados que el nuestro. Ten en cuenta que cada grasa pide una cantidad distinta de sosa, así que si quieres ajustar las cantidades a tu aceite, lo suyo es pasarlas por una calculadora de saponificación en vez de copiar una receta a ojo. Y pésala siempre con báscula: en esto el ojo no sirve.

¿Cuánto tarda en curar el jabón casero y cuándo se puede usar?

El jabón saponifica en unos tres días, que es cuando ya se puede desmoldar, y a partir de ahí hay que dejarlo curar 30 días antes de usarlo en las manos. A las 48 horas todavía está tierno por dentro: si cortas una pastilla para probar, lo notas enseguida. Durante ese mes las pastillas pierden agua, se endurecen y baja el pH. Es el paso que más gente se salta y el que más importa, porque un jabón sin curar todavía tiene sosa sin reaccionar y puede irritar la piel. Cuanto más tiempo lo dejes, mejor jabón tendrás.

Se me ha cortado el jabón casero y no cuaja, ¿cómo lo arreglo?

Nos pasó a nosotros: después de casi una hora removiendo, en frío no cuajó. Se nota porque al remover se abre un agujero en el centro y se ve todo el líquido ahí, sin ligar. La solución que nos funcionó fue pasar la mezcla a una olla vieja y terminarla en caliente, removiendo sin parar: al cabo de un rato empieza a espesar y hasta le cambia el color, que es la señal de que está cuajando. Hubo que estar media hora larga más dando vueltas, pero salió. Las causas más habituales de que se corte son remover poco, temperaturas muy dispares o un aceite mal filtrado con restos de agua o de fritura.

¿Qué precauciones hay que tomar con la sosa cáustica?

La sosa cáustica es corrosiva y quema la piel y los ojos, así que no es cosa de niños. Ponte guantes de goma antes de tocarla, porque a la hora de echarla salpica, y unas gafas de protección son muy recomendables. Hazlo al descubierto, en un sitio donde corra el aire, y no respires los vapores que suelta la lejía al mezclarse. Echa siempre la sosa sobre el agua, nunca el agua sobre la sosa. Usa un cubo de plástico y nunca nada de aluminio, que la sosa se lo come. Guarda la sosa bien cerrada y fuera del alcance de niños y mascotas, y si te salpica, aclara enseguida con muchísima agua.

¿Se puede hacer jabón casero sin sosa cáustica?

Jabón de verdad, no: para convertir un aceite en jabón hace falta un álcali, y ese álcali es la sosa. Lo que sí puedes hacer sin manejar sosa es partir de una base de jabón ya hecha (escamas de jabón o glicerina) y fundirla con tus aromas, o usar plantas jabonosas como la saponaria, que hacen espuma pero no son jabón propiamente dicho. Con aceite usado, si quieres pastillas de verdad, toca sosa y toca hacerlo con las precauciones de siempre.

¿Para qué sirve el jabón hecho con aceite usado?

Sobre todo para limpieza de casa, que es donde mejor rinde: rallado o disuelto en agua caliente sirve para la lavadora, para fregar el suelo, para lavar a mano la ropa y hasta para los platos. Es un jabón muy noble y quita bien la grasa. Mucha gente lo usa también para prelavar manchas difíciles frotando directamente la pastilla sobre la prenda antes de meterla en la lavadora.

¿Se puede usar el jabón de aceite usado para lavarse las manos?

Sí, es justo para lo que lo hacemos: pasados los 30 días de curado tenemos jabón de manos de sosa con aceite de oliva reciclado. La clave está en filtrar bien el aceite y en respetar el mes de curado entero, porque antes de ese tiempo todavía queda sosa sin reaccionar. Va estupendo también para lavar a mano la ropa, para fregar y para las manchas difíciles. Para la cara o para pieles sensibles es mejor no usarlo, porque el aceite ya frito está degradado y da un jabón más basto que uno cosmético.

¿Cómo se filtra el aceite usado antes de hacer jabón?

Nosotros lo filtramos con un calcetín viejo de los que ya no sirven: se cuela el aceite a través de él y se quedan dentro todos los restos de fritura. Funciona mejor que un colador normal, que deja pasar lo más fino. Ayuda mucho tener el aceite guardado unos días en un bote para que el poso se vaya al fondo y colar solo la parte limpia de arriba. Cuanto mejor lo filtres, más claro saldrá el jabón y menos olerá a fritanga.

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