Aprende cómo hacer saquitos de espliego caseros paso a paso, unas bolsitas de lavanda para perfumar el armario y ahuyentar las polillas de forma natural. Es una manualidad muy fácil y barata: solo necesitas tela, espliego seco, hilo y aguja. Espliego y lavanda son el mismo remedio de toda la vida para que la ropa huela bien.
Imágenes
- Tiempo
- 20-30 min
- Dificultad
- Fácil
- Coste
- Muy bajo
Materiales
- Espliego seco (flor de lavanda seca); en su defecto, lavanda seca comprada a granel
- Retales de tela transpirable (algodón, lino o tul) de unos 9 x 18 cm
- Hilo a juego y un poco de cinta o lazo para atar (opcional)
- Un puñado de arroz por saquito, opcional (da peso y absorbe humedad)
Herramientas
- Aguja (o máquina de coser, si la tienes)
- Tijeras
- Una cucharita (para rellenar con comodidad)
Paso a paso
- Corta la tela en una tira de unos 9 cm de ancho por 18 cm de largo y dóblala por la mitad para que quede un cuadrado de unos 9 cm de lado.
- Cose dos de los lados con la tela del revés (la parte bonita hacia dentro), dejando un lado abierto por arriba.
- Dale la vuelta al saquito para que las costuras queden por dentro y la cara decorada de la tela quede hacia fuera.
- Rellena la bolsita con el espliego seco ayudándote de una cucharita. Si quieres, mezcla un poco de arroz para darle peso y que absorba la humedad.
- No llenes del todo: deja más o menos un tercio del saquito vacío para poder cerrarlo con holgura.
- Cierra la boca del saquito cosiéndola, o mejor átala con un lazo: así podrás abrirlo y rellenarlo cuando el espliego pierda aroma.
- Coloca los saquitos entre la ropa del armario y los cajones, en el zapatero o bajo la almohada.
Saquitos de espliego: el ambientador y antipolillas natural de toda la vida
Los saquitos de espliego son una de esas manualidades sencillas y agradecidas que solucionan dos cosas a la vez: perfuman el armario con un olor limpio y ahuyentan las polillas de la ropa sin usar nada químico. En España es una costumbre de siempre poner estas bolsitas de lavanda entre la ropa para que huela bien y para espantar insectos. Y lo mejor es que hacerlas cuesta muy poco: un retal de tela, hilo, aguja y un puñado de espliego seco.
En el vídeo de arriba, del canal de YouTube Veranos en Carcelén, verás paso a paso cómo preparamos los saquitos de espliego durante uno de los talleres del pueblo.
Espliego o lavanda: ¿cuál uso para los saquitos?
Es la duda más habitual, y la respuesta tranquiliza: en el lenguaje de toda la vida espliego y lavanda son la misma planta. "Espliego" es uno de sus nombres populares, igual que alhucema o espígol. Si nos ponemos finos, la lavanda fina (Lavandula angustifolia) es la más aromática y floral, y el espliego propiamente dicho (Lavandula latifolia) tiene un olor algo más alcanforado. Pero para unos saquitos que perfumen la ropa y espanten las polillas, cualquiera de las dos te sirve. Si quieres el aroma más suave, elige lavanda fina; si te gusta más intenso, el espliego.
Cómo hacer saquitos de espliego paso a paso
El proceso es muy fácil y siempre es el mismo:
- Corta la tela: una tira de unos 9 x 18 cm de algodón, lino o tul (telas transpirables para que salga el aroma). Dóblala por la mitad.
- Cose la bolsita: cose dos lados con la tela del revés y deja abierto el de arriba. Después dale la vuelta para que las costuras queden por dentro.
- Rellena con espliego: mete el espliego seco con una cucharita y deja un tercio del saquito vacío. Puedes mezclar un poco de arroz para darle peso y que absorba la humedad.
- Cierra: cose la boca o, mejor, átala con un lazo. Así podrás abrirlo y rellenarlo cuando el aroma se agote.
- Colócalos: reparte varios saquitos por el armario, los cajones y el zapatero.
Dónde poner las bolsitas y para qué sirven
Los saquitos de espliego dan mucho juego por toda la casa:
- En el armario y los cajones: perfuman la ropa y actúan como antipolillas natural, sin naftalina.
- En el zapatero: ayudan con el mal olor de los zapatos.
- En las perchas y el cajón de las sábanas: para que la ropa de cama huela a limpio.
- Bajo la almohada: el aroma del espliego es relajante y ayuda a descansar.
- Como regalo: hechos a mano y con un lazo bonito, son un detalle precioso.
Cuánto dura el aroma y cómo reactivarlo
Un saquito casero mantiene buen olor entre seis meses y un año. Cuando notes que huele menos, no lo tires: apriétalo con la mano o déjalo un rato al sol y el aroma vuelve a aparecer. Si ya no revive, ábrelo y cámbiale el espliego por flor seca nueva. Por eso merece la pena atar el saquito con un lazo en lugar de coserlo del todo: podrás rellenarlo tantas veces como quieras.
Si te ha gustado esta manualidad, prueba también otras ideas fáciles para hacer con niños como las piedras pintadas con rotulador o el llavero de muñeco con cola de ratón.
Preguntas frecuentes
¿Para qué sirven los saquitos de espliego?
Sirven para perfumar de forma natural el armario, los cajones y el zapatero, y para ahuyentar las polillas y otros insectos de la ropa sin productos químicos. Es un remedio tradicional en España desde hace muchísimo tiempo. Además, puesto bajo la almohada, el aroma del espliego resulta relajante y ayuda a descansar.
¿Es lo mismo el espliego que la lavanda?
En el habla popular sí: espliego es uno de los nombres de toda la vida de la lavanda, junto con alhucema o espígol. Botánicamente hay variedades distintas (la lavanda fina, Lavandula angustifolia, es la más aromática; el espliego o Lavandula latifolia tiene un olor más alcanforado), pero para hacer saquitos perfumados que huelan bien y espanten las polillas cualquiera de las dos te vale. Si buscas el aroma más suave y floral, elige lavanda fina.
¿Cómo se rellenan las bolsitas de espliego?
Cose la bolsita por dos lados, dale la vuelta y rellénala con espliego seco con una cucharita. Deja más o menos un tercio del saquito sin llenar para poder cerrarlo bien. Puedes añadir un poco de arroz mezclado con el espliego para darle peso y que absorba la humedad. Lo mejor es cerrar con un lazo en vez de coser, así podrás volver a rellenarlo cuando el aroma se agote.
¿Cuánto dura el aroma de un saquito de espliego?
Un saquito casero suele mantener buen olor entre seis meses y un año. Cuando huela menos no hace falta tirarlo: apriétalo con la mano o déjalo un rato al sol y el aroma se reactiva. Si notas que ya no revive, ábrelo y cámbiale el espliego por flor seca nueva; por eso conviene atarlo con un lazo en lugar de coserlo del todo.
¿Dónde se ponen los saquitos de lavanda o espliego?
Los sitios clásicos son entre la ropa del armario, dentro de los cajones, en el zapatero (para el mal olor) y colgados en las perchas. También quedan muy bien en el cajón de la ropa interior o de las sábanas, dentro del coche o bajo la almohada para relajarte antes de dormir. Reparte varios saquitos por el armario para que el aroma llegue a toda la ropa.
¿El espliego funciona de verdad contra las polillas?
Sí. El espliego y la lavanda son un antipolillas natural de toda la vida: su aroma resulta molesto para las polillas de la ropa y las mantiene alejadas sin necesidad de naftalina ni productos químicos. Para que haga efecto, coloca varios saquitos repartidos y renuévalos cuando pierdan el olor, porque es precisamente el aroma lo que ahuyenta a los insectos.